Decepción.

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Como tal... es una sopa sumamente espesa, poblada de mil fideos, cadáveres de miles de palabras que se disuelven en el tiempo y tras la ausencia de mil encuentros. En ella remojo las canas que aún no tengo, y cuento a cucharadas ilusiones ya perdidas.


Aderezo mi platillo con miradas malinterpretadas, con la magnífica astucia de tus piadosas mentiras a las que yo lanzo una sonrisa, palabras que decían digo donde ahora dicen "diego". Sin faltar una pizca de ingenuidad... Con mi cuchara la revuelvo lentamente y con mucho cuidado, con aquella paciencia que dá el conocer de antemano su agridulce sabor, sabor que no esperas te produzca nauseas y dolor de estomago que quemen tanto tus entrañas para despues sentir un profundo vacio. Volutas de humo, ya que es sopa recocida, se desvanecen en el aire como todas tus palabras pronunciadas, arrastrando las no dichas pero si intuidas y aquellas que no esperas oír se resisten a salir enganchandose de mis dientes. Otra vez la aderezo con leves sonrisas, como de arenas eternas cuyos granos crujen entre mis dientes. Apuro valiente, como una suerte de veneno, la primera cucharada que me quema la lengua con la violenta reacción que evito, como siempre. Porque romper el plato cuando sabes de antemano que la sopa no te gusta? Cambiará su sabor porque esté encharcando todo lo que me rodea en lugar de en el plato?.


No. Yo pedí el plato.
Y su sabor jamás cambiará.


Que más estoy esperando si de antemano no espero y tu mucho menos de mi!


Decepción.

2 comentarios:

Jazmine Dguez. [bajo el pseudónimo de Lilith†La†Enemiga†d†Eva] dijo...

Si es cierto lo que dijo Francisco Villaespesa de manera textual en esta frase: ¡Siendo de dos una tristeza, ya no es tristeza, es alegría!, entonces, ¡celebro que lo hayas compartido!.


Te envío un gran abrazo,

Delirios Purpura dijo...

Gracias Jaz!!

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